El ojo es uno de los órganos más asombrosos del cuerpo. Para entender cómo se crea la visión artificial, es importante conocer el importante papel que desempeña la retina en la forma en que se ve. He aquí una explicación sencilla de lo que sucede cuando se mira un objeto:

La luz dispersa del objeto entra a través de la córnea.
La luz se proyecta sobre la retina.
La retina envía mensajes al cerebro a través del nervio óptico.
El cerebro interpreta lo que es el objeto.
La retina es compleja en sí misma. Esta membrana delgada en la parte posterior del ojo es una parte vital de su capacidad de ver. Su función principal es recibir y transmitir imágenes al cerebro.

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Estos son los tres tipos principales de células en el ojo que ayudan a realizar esta función:

Hay aproximadamente 125 millones de varillas y conos dentro de la retina que actúan como fotorreceptores del ojo. Las varillas son los más numerosos de los dos fotorreceptores, superando en número a los conos 18 a 1. Las barras son capaces de funcionar con poca luz (pueden detectar un solo fotón) y pueden crear imágenes en blanco y negro sin mucha luz. Cuando hay suficiente luz disponible, los conos nos permiten ver el color y los detalles de los objetos. Los conos son los responsables de permitirle leer este artículo, ya que nos permiten ver en alta resolución.

La información recibida por las varillas y los conos se transmite luego a casi un millón de células ganglionares en la retina. Estas células ganglionares interpretan los mensajes de las varillas y conos y envían la información al cerebro a través del nervio óptico.

Hay un número de enfermedades de la retina que atacan estas células, lo que puede llevar a la ceguera. Las más notables de estas enfermedades son la retinitis pigmentaria y la degeneración macular relacionada con la edad. Ambas enfermedades atacan la retina, haciendo que las varillas y los conos no funcionen, causando ya sea pérdida de visión periférica o ceguera total. Sin embargo, se ha descubierto que ninguna de estas enfermedades de la retina afecta a las células ganglionares o al nervio óptico. Esto significa que si los científicos pueden desarrollar conos y varillas artificiales, la información podría ser enviada al cerebro para su interpretación.